lunes, 11 de marzo de 2013

Top 10: las mejores películas de 2011

10. "El día que vi tu corazón" (Et soudain, tout le monde me manque) 
La respuesta francesa a "Beginners" también explora de una destacada forma la siempre complicada relación padre-hijo(a). Hay una razón que me hace pensar que ésta es superior: en "Beginners" el personaje de Christopher Plummer es encantador, por lo que es fácil quererlo. Aquí, Michel Blanc interpreta a un irritante pater familias que lo mismo le pide a su esposa que aborte, persigue obsesivamente a los ex-novios de su hija o compara el tamaño de su pene en los baños públicos con singular descaro. Y aunque el personaje es en extremo odioso, lo queremos porque lo vemos a través de los ojos de su hija, una extraordinaria Mélanie Laurent, como cuando todos deciden abandonarlo en un cena y ella decide quedarse a acompañar a su papá, no porque ella esté de acuerdo con sus estúpidos comentarios, sino porque se trata de ese ser que le dió la vida al que está intrentando entender. A pesar de su a veces humor ramplón, esta cinta nos gana con su sencillez, lo cual en cierta forma la convierte en el "Saber Dar" (Please Give) de este año. Si la encantadora escena inicial en un Starbucks ya nos anuncia ciertos toques de delicado humor, la cinta alcanza un notable momento climático. Y el final nos entrega uno de los más bellos epílogos en la historia del cine, lo cual no es poca cosa.

9. "La última pelea" (Warrior)
Si en "El peleador" (The fighter) teníamos un relato donde lo interesante estaba en el drama que ocurría fuera del ring y en "Gigantes de Acero" (Reel Steel) en lo divertido que resultaban las peleas dentro del mismo, en "La última pelea" tenemos el balance perfecto entre ambas cosas en una cinta que resulta en extremo adictiva. Dos hermanos buscan entrar a un torneo de artes marciales mixtas, cada uno por su cuenta, cada uno a demostrarse algo a si mismo y cada uno con sus propios problemas personales, aunque ambos comparten el odio a su alcohólico padre, el cual entrena a uno de ellos. Es cierto, la dirección de Gavin O'Connor es dispareja y por momentos hasta defectuosa, como aquella escena donde se encuentran por primera vez los dos hermanos y el director no sabe como hacer que el drama adquiera la tensión adecuada. Pero suple con creces su dispareja dirección con un guión bien construido que llegado el momento, pareciera que sin importar que rumbo tome, cualquier decisión será acertada pues las posibilidades que se generan en torno al torneo final causan la misma emoción que causaría ver los play-offs de cualquiera de nuestros deportes favoritos. Tom Hardy y Joel Edgerton hacen un gran papel, pero es a Nick Nolte a quien más gusto da ver de vuelta en buena forma en un papel que transmite el dolor del personaje. "La última pelea" es este año, junto con "La noche del demonio" (Insidious), la cinta de género que mejor maneja y trasciende sus propios clichés, además de ser la gran película que Jean Claude Van Damme siempre quiso, pero jamás pudo filmar. Moby Dick vs Beethoven, difícilmente uno encuentra mejores batallas que esa.

8. "Triste San Valentín" (Blue Valentine)
El amor entre dos personas puede nacer a pesar de sus evidentes diferencias, lo mismo que puede terminar siendo destruido por las mismas. En "Triste San Valentín" vemos de forma simultánea los dos lados de la moneda, por lo que sabemos que las cosas van a estar mal desde el principio, aunque no podamos evitar alegrarnos al ver el momento justo en que este par se enamora irremediablemente ante un mágico momento acompañado de ukulele. El gran mérito sin embargo no está en la estructura, sino en las increíbles interpretaciones de Ryan Gosling y Michelle Williams, quienes transmiten un rango de emociones pocas veces visto. Es fácil estar del lado del personaje de Gosling y odiar al de Williams. Gosling da una furiosa, sutil y encantadora/desgarradora interpretación que fascina, mientras que Williams tiene que darle a su personaje un carácter más vacío, triste y contradictorio. Y sin embargo, a pesar de que la cinta no nos da más contexto que lo que el guión decide mostrarnos, entendemos que su personaje está harto de la visión infantiloide de su esposo, quien es un tipo trabajador, amoroso, pero sin ambiciones. Y aunque él sea un tipo adorable, la esposa más que la villana, es sólo una persona incompatible con esas características. Irónicamente, a veces nadie tiene la culpa aunque ambas partes resulten responsables, el amor no termina siendo mas que una contradictoria explosión de fuegos artificiales. 


7. "Los amores imaginarios" (Les amours imaginaires)

Xavier  Dolan traslada al siglo XXI todos los aciertos de los grandes maestros de la nouvelle vague demostrando una maestría poco común a su corta edad. La estrella de esta película es el director quien impone un estilo visual nada sutil que enaltece la narración gracias a su buen entendimiento sobre los amores frustrados y le añade a la cinta valores de comedia en donde normalmente no los hay: en las reacciones y los sentimientos de los protagonistas, quienes compiten por el amor de un hombre que los manipula sólo para divertirse. Nos reímos de ellos porque a pesar de la amistad compiten como niños/adolescentes por el amor de un pequeño monstruo. Incluso en sus momentos más arriesgados, Dolan sale victorioso evitando que su cinta se transforme en un videoclip, aunque por momentos sea de hecho un gran videoclip. Y tampoco teme incluír entrevistas a algunos otros inadaptados del amor que aportan una  visión más amplia a la historia que estamos viendo en pantalla. La otra gran comedia del año sobre amores frustrados fue la corta "En el futuro", seguida de la adolescente "Te creís la más linda (pero erís la más puta)" y si usted quiere ver a otro grupo de adultos comportándose como adolescentes en eso del amor también podría echarle un ojo a la notable "Pasión y Remordimiento" (Les regrets), pero es la cinta de Dolan la que se eleva en lo mejor del año gracias a la arriesgada propuesta del director, quien no tiene empacho en saturar visualmente su cinta y salirse con la suya gracias a su buen entendimiento del tema y de sus personajes. 


6. "Fish Tank: Vive, ama y da todo lo que tienes" 

Andrea Arnold es otra directora que parece tener suficiente conocimiento de causa para hacer de lo que en otras manos sería una convencional historia de crecimiento personal, un punzante y percusivo relato lleno de energía. "Fish Tank" habla de una adolescente llamada Mia que no encuentra su lugar en el mundo, que tiene una madre alcohólica que hace fiestas un día si y el otro también. La única forma de revelarse ante eso es ser doblemente agresiva, golpear a tus vecinas que te hacen la competencia en eso del hip-hop y tratar de liberar inútilmente a un caballo como símbolo de encontrar la propia libertad. Todo cambia cuando llega el nuevo novio de mamá, un impresionante Michael Fassbender que se muestra como el único tipo decente que le mostrará a Mia que la vida tiene un lado amable. La química entre la joven protagonista Katie Jarvis y Fassbender es tan buena que la escena clave de la cinta genera una tensión enorme. No conforme con esto, Arnold entrega otras escenas de gran cine, como una onírica persecusión y una de las mejores escenas de baile que se hayan visto, a ritmo de “Life’s a bitch and then you die” de Nas. En efecto, la vida es una perra y entonces mueres, o en el caso de Fish Tank, te das cuenta de esto e intentas comenzar a vivir. Cruel, desgarradora, punzante y completamente femenina; aquí no huele, hiede a espíritu adolescente.

5. "Rango"
Gore Verbinski entrega un desatado pastiche del oeste que contiene todos los elementos del cine de aventuras que tan bien sabe manejar. La voz del camaleónico Johnny Depp logra dotar a la lagartija protagonista de las equitativamente camaleónicas personalidades que va adquiriendo el personaje. Al inicio, un grupo de búhos mariachis nos prometen incesantemente que el protagonista morirá.  Todo lo que sigue a esa promesa es respaldado musicalmente por un inspirado Hans Zimmer acompañado del grupo Los Lobos en una mexcla de mariachi, atonalidad y delirantes escenas de acción cuyo maejo de los tiempos es de auténtico maestro. Es una muestra de lo que puede hacer Verbinski en el gènero de aventuras cada que le dan un buen guión y de que el tipo dominia el oficio como pocos. La escena donde Rango cruza el camino, derrotado, mientras suena brevemente mùsica de Danny Elfman de fondo y lo que sucede después es uno de los momentos más emotivos en la historia del cine de animación. Rango es Chinatown con la sensibilidad de Piratas del Caribe y el estilo de Fear and Loathing en las Vegas, con alucinantes viñetas de horribles animales llenos de personalidad.


4. "Mi Felicidad" (Schastye moe)
 
Las palabras iniciales de Blood Simple de los hermanos Coen describen casi a la perfección lo que ocurre en "Mi Felicidad": "El mundo està lleno de quejumbrosos y el hecho es que en esta vida nada está garantizado. No me importa si eres el Papa de Roma, el Presidente de los Estados Unidos o el hombre del año, algo siempre puede salir mal. Adelante, tu lo sabes, quéjate, cuéntale tus problemas al vecino, pide ayuda y mira como huyen todos. Ahora, en Rusia, tienen todo arreglado para que todos se ayuden los unos a los otros...en teoría, al menos". Durante gran parte del año esta fue mi película número uno. Sin embargo, es una muestra también de como ciertas cintas funcionan mejor cuando uno las ve una sola vez por el gran impacto que produce el no saber que es lo que está a punto de pasar. Con una narrativa un tanto fragmentada y que no teme olvidarse de su protagonista por grandes lapsos con tal de reflejar que Rusia es tierra de nadie puede que "Mi felicidad" no cause el mismo impacto cuando uno la observa en segunda instancia, pero el shock que produce en la primera y el contundente final justifican a la perfección su lugar en esta lista. Las putas no quieren ayuda, los policías corruptos son los peores maleantes y hasta las amas de casa violan a hombres convalecientes. La teoría no siempre funciona y para eso basta echarle una mirada a la Rusia después de la Perestroika, donde al igual que el Texas de los hermanos Coen cada quien se rasca con sus propias uñas.

3. "X-Men: Primera Generación" (X-Men: First Class)

Las últimas tres películas del señor Matthew Vaughn se han colado a mis cintas favoritas del año, lo cual es un buen indicador de que me gusta su estilo al dirigir, el cual logró trascender el estilo de su amigo Guy Ritchie y llevar el mismo ambiente cínicamente humorístico al cine de fantasía en "Stardust", al cómic del nuevo siglo con "Kick Ass" y ahora revolucionar al cine de super héroes con "X-Men: Primera Generación". Si el cada vez más sorprendente Michael Fassbender interpretando al rencoroso Magneto es James Bond con superpoderes, un notable James McAvoy como el profesor Charles Xavier resulta un gurú estilo Yoda con las hormonas descarriladas. La electrizante química entre los 2 actores provoca que uno salga más que convencido de la rivalidad-amistad entre los mutantes (el hilo conductor de la saga de Marvel) aunque esta se cuente a manera de elipsis narrativa, lo cual es otro mérito pues la cinta no teme sintetizar, corriendo el riesgo de hacer enfadar a algún fan hardcore. El resto del reparto se comporta a la altura, especialmente la cofiable Jennifer Lawrence,quien goza de la suficiente expresividad para que uno entienda el arco dramático de su personaje, quien resulta ser la contraparte de MAgneto:  el rencor mutante con sensibilidad femenina. Sin embargo, es el explosivo Kevin Bacon el que se come cada escena en la que aparece como un villano lleno de energía que lo mismo puede emular al Cristoph Waltz de "Bastardos sin Gloria" que transformarse en una gran caricatura de los enemigos clásicos de James Bond, aunque la saga del 007 jamás haya tenido un villano tan logrado como éste. Si Vaughn consigue regresar a Bacon a las grandes ligas de la actuación, también logra conservar su estilizada dirección usando los efectos especiales al servicio de la historia, añadiendo guiños que hacen reverencia a las partes anteriores de la saga. Pero no se confunda que esto no es una precuela de la misma, sino una reinvención con superhéroes retro.

2. "Los escritos de Poll" (Poll)

Al inicio de "Los escritos de Poll" la protagonista narra con una voz en off como fue su padre el que la ayudó  a entender el significado de la muerte. Poco después, un aparentemente gratuito plano secuencia nos muestra con lujo de detalles un extraño laboratorio en la casa donde se desarrollará la historia. Con una protagonista que goza de la precocidad de la de "Temple de Acero" (True Grit), un villano de pueblo que recuerda al Daniel Day Lewis de "Petróleo Sangriento" (There Will Be Blood) no en interpretación, sino en la amenaza que representa su poder y una trama que estaría emparentada con "El listón blanco" (Das weiße Band - Eine deutsche Kindergeschichte) de Michael HAneke si es que este último tuviera corazón, Chris Kraus retrata con sobria elegancia la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial donde la hipocresía, las tensiones raciales, las diferencias de clases y la falta de brújula moral fuera sólo el telón de fondo de una de las más cruentas batallas de la humanidad. La futura poetisa conocida como Oda von Siering es interpretada con impresionante control por la debutante Paula Beer, cuyo personaje se encuentra a un herido rebelde estonio al que decide esconder en el granero, quien terminará educándola en eso del comunismo. Sabemos que su padre realiza con los cuerpos cuestionables experimentos que preceden a los de los nazis y que en algún momento las cosas se saldrán de control. En lo que eso sucede vemos una extraordinaria historia de amor platónico que es por igual románticamente cruel. El largo final ofrece uno de los mejores que haya tenido un western, pues aunque "Los escritos de Poll" no sea propiamente un western, veremos una justificación a ese plano secuencia inicial que nos familiariza con el espacio en que sucede todo, acciones heroicas, emocionantes "tiroteos" y un poético incendio que detonará todo. Tras esta exhaustiva secuencia final, el epílogo nos recuerda de que se trataba todo, entender que el primer paso hacia la madurez consiste en entender la muerte. 


1. "Indiferencia" (Detachment)

Los niños tienen la inteligencia para comprender momentos oscuros, ¿pero puede su corazón percibir el latido de su propia indiferencia?.  Las grandes películas colapsan con la misma fuerza con que colapsa el sistema educativo, o al menos ese parece ser el caso con "Indiferencia" . Adrian Brody carga el peso del mundo sobre sus hombros con una simple mirada en una de las mejores interpretaciones de toda su carrera. Un profesor sustituto llega a una escuela en franca decadencia, pero no se equivoque, aquí no hay nada de maestro redentor, hay un monstruo diferente, uno donde el que tiene que redimirse es el maestro mismo, un monstruo lleno de verborreica poesía cortesía de Tony Kaye, quien luego de casi destruir su propia carrera tras la exitosa "Historia Americana X" (American History X), regresa con un trabajo que refleja la misma pasión por hacer cine, llenando su historia con múltiples personajes que no adquieren un desarrrollo natural, pero que sirven como espejo para retratar que la educación comienza fuera de las aulas. Las animaciones de pizarrón, una bella historia de amor platónico con una prostituta, la complementaria melancolía de la música de los hermanos Newton y un reparto que dota de vida a las aulas, sin importar que éstas esten muriendo ante un hombre sin rostro frente a un cuarto vacío. Al final hay que seguir enseñando. 


Nota al margen: Sami Gayle es perfección pura en uno de los grandes debuts de los últimos años.




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