miércoles, 30 de enero de 2013

El cine del fin del mundo > Abrir Puertas y Ventanas

INNUENDO

Mientras un par de personajes comparten una escena de cama (no en el sentido que usted está pensando), la mujer le pregunta al hombre: “Y tú, ¿cómo te sientes?”.  A lo cual él responde: “Me siento un poco ridículo”. La mujer sin inmutarse le dice: “Ya te acostumbrarás”.
.
 
Eso es lo que le pasa a uno como espectador al observar “Abrir puertas y ventanas”. Uno se siente un poco ridículo de no entender a bien que es lo que les pasa a las tres protagonistas, pero eventualmente uno termina por acostumbrarse a este relato costumbrista que se cuenta a base de insinuaciones.
.
Uno es como el vecino que no sabe lo que pasa y que cuando pregunta qué es lo que está pasando, las chicas simplemente responden que no está pasando nada y a pesar de ello,  uno quiere saber más.
.
Totalmente fuera de contexto, todo lo vemos desde una limitada perspectiva pues la puesta en escena nos encierra en la casa donde viven estas tres jóvenes mujeres que lo mismo podrían ser compañeras de casa, amigas o parientes, entre las cuales notamos que existe cierta animosidad.
.
El gran trabajo de la directora Milagros Mumenthaler se ve reflejado en la complicidad de sus actrices, quienes son capaces de transmitir amor a pesar del desdén de sus personajes, dotando a la historia de ese toque intimista que se busca y se pide a gritos. Ninguno de los personajes respeta su propio espacio pero las tres buscan, a su modo, refugiarse en su propio mundo, ya sea yendo al sótano donde nadie moleste, ya sea encerrándose en su cuarto con llave escondiendo algún secreto o bien, usando artículos que no les pertenecen.
.
Como para reflejar sus contrastantes personalidades tenemos a la chica floja con aire de espíritu libre, a la chica responsble pero insegura de si misma y a la chica guapa pero celosa/envidiosa. Las tres disímbolas personalidades conviven en la misma casa ya sea tomando el sol, mirando coquetamente al guapo vecino, escuchando sus canciones preferidas o lanzándose sendas indirectas pues como dijera el clásico: “Entre mujeres podemos despedazarnos, pero jamás nos haremos daño”.
.
Es evidente que algo más está sucediendo detrás de las actitudes de estas tres mujeres, sin embargo la decisión de Mumenthaler de descontextualizar la historia no nos permite saber exactamente lo que sucede. Poco a poco nos va sugiriendo y nos va soltando pequeñas pistas en aras de que uno no pierda el interés. Y lo logra.
.
Eventualmente conoceremos el parentesco de estas tres muchachas, entenderemos porque el ambiente de pesadumbre e intuiremos el porque no pueden decirse las cosas de manera frontal. -Nunca tendremos la perspectiva completa pues mientras ellas salen finalmente de la casa, nosotros nos quedamos mirando una sala vacía, como si lo personajes abandonaran el cine antes que nosotros.
.
Es como dice uno de los personajes al final: “No entendí mucho, ¿a quién le habla?”. A nosotros, aunque tampoco entendamos mucho, lo intuimos todo a través de un constante coqueteo cinematográfico.

This movie is a hit.

No hay comentarios:

Publicar un comentario