martes, 24 de julio de 2012

Música de "Diamond Inside"




P.H. FAT:

"Space Thug"


"Wellcome to the ocean"


"Freak"

MR. SAKITUMI:

"Azzmatic"


"Elemente of Supplies"


"Imperial Basswalker"


"Nguwe Godessa" 


"Origin of the future"


"Sakitumi Theme Song"

LAGOS DISCO MACHINE:

"Deaht destroyer the sickness"


"I apreciate your inner beauty"

"Plums"


"Origin of the future"

miércoles, 15 de febrero de 2012

Cine Coreano > Bestseller (Be-seu-teu-sel-leo)

"Los buenos escritores copian, los que escriben bestsellers roban"


La ópera prima de Lee Jeong-ho o Jeong-ho Lee como diríamos los occidentales de estos rumbos es una cinta con todas las convenciones típicas del cine de horror asiático de los últimos 15 años que podría resultar doblemente frustante por razones distintas en cada lapso en que se divide o doblemente disfrutable por la forma en la que está estructurada si es que se es admirador de estas convenciones del cine de horror oriental.

 La famosa escritora de bestsellers Hee-soo Baek ha sido acusada de plagiar su último libro en medio de una entrevista televisiva, lo cual provoca un escándalo mayúsculo que la deja en una posición donde su carrera parece haber terminado. Dos años después, la vemos a punto de divorciarse de un rencoroso esposo que ahora da conferencias sobre el plagio a autores. En estas circunstancias, el único que la apoya es su editor, quien la manda a viajar con su hija pequeña a un viejo chalet en un pequeño pueblo donde algún otro famoso escritor pudo encontrar inspiración y donde intentará escribir una nueva novela que la redima del escándalo.

En el pueblo todos la reciben como toda una celebridad sin importarles mucho el escándalo lo que da lugar a algunas escenas de buen humor coreano. Como es de esperarse cuando lleguen al chalet la niña es la que hará contacto con alguna entidad paranormal que habita dentro de la casa y la mamá piensa que se trata de un amigo imaginario, para más adelante darse cuenta de que algo extraño está pasando. Hasta aquí la premisa es típica de cualquier cinta de horror: novelista poco inspirado que llega a una casa donde existe una presencia fantasmal y hay gente del pueblo que sabe o sospecha lo que sucede dentro de la casa.

La ejecución de la trama sin embargo no luce demasiado interesada en el relato de horror, sino en la angustiada escritora quien mira en su computadora un vacío procesador de textos pues la inspiración nomás no le llega, por lo que llegará el momento en que desesperada le pida ayuda a su hija pequeña para que le cuente la historia del fantasma del lugar. Eso provoca que todo se sienta más como un drama con elementos sobrenaturales que como una historia de terror.

En ese momento yo sinceramente estaba deseando que hubiera más elementos que crearan suspenso y/o horror aunque estaba lo suficientemente interesado en la locura de la protagonista quien persigue a su hija por toda la casa sin importarle mucho que haya un fantasma que habla con su pequeña. Y tampoco esperaba que la usual vuelta de tuerca de la que suelen gozar las cintas de horror asiático apareciera a mitad de la película.

A partir de esta lograda vuelta de tuerca mis plegarias por más elementos de suspenso y horror fueron escuchadas, pero no de la manera que esperaba pues la cinta se olvida de seguir desarrollando su historia y se convierte en una colección de intriga, persecusiones, asesinatos y fantasmas. Si ya sé, dirá usted que no hay forma de complacer a un servidor, que primero me quejo de porque no hay y luego de porque si hay, pero es que yo estaba viendo "Los poseidos" (Janghwa, Hongryeon) y de repente me cambiaron la película a "El Aro" (Ringu).

Vaya, mi queja no es tanto en la falta o sobra de elementos de horror, sino en que pareciera que estamos viendo dos películas distintas en vez de un sano equilibrio que uniera de mejor forma la transición de la primera mitad a la segunda. Al lucir como otra historia más interesada ahora si en los momentos de horror, la historia pasa a segundo plano y ya no interesa mucho ver que fue lo que en verdad estaba sucediendo en esa casa, sino ver si los protagonistas lograrán salir vivos del asunto.

 A la mejor la intención del director era darnos un recorrido por todos los elementos típicos del cine de horror oriental de principios de siglo y he de decirlo: nunca fui un fiel seguidor de este tipo de cine. Asi que no puedo decir que me haya encantado esta propuesta, pero la buena actuación de la siempre angustiada Jeong-hwa Eom y la trama de escritor acusado de plagio fueron suficientes para mantener mi interés. Sólo espero que la próxima vez Jeong-ho Lee pueda combinar ese atrevimiento que muestra en esa inesperada vuelta de tuerca con una narración más homogénea, eso si sería un auténtico bestseller.

This movie is hit and miss.

viernes, 10 de febrero de 2012

El cine del fin del mundo > Cisnes ( Swans)

DEAD IN BERLIN

La enfermedad es un tema duro y difícil de tratar con éxito en el cine, más aún cuando se toma el riesgo de no tomar la enfermedad con algo de respeto y dignidad hacia sus personajes. En “Cisnes”, vemos un desfile de personajes a los cuales se trata sin respeto porque ellos, como personajes, no se respetan a si mismos.

En ese sentido, el segundo largometraje de Hugo Vieira da Silva resulta un drama duro y provocador que tiene plena justificación en no darles a sus personajes más que una muy ligera pizca de dignidad. El problema es que estamos ante una historia en extremo parca cuya apuesta por contarnos momentos de la vida cotidiana de los personajes provoca somnolencia.

Vemos a padre e hijo discutir brevemente frente al televisor en una escena que sirve para darnos cuenta que la relación padre-hijo está por completo fragmentada al tiempo que nos enteramos que al hijo le interesa el hip-hop mientras que al padre los deportes y que ninguno de los dos tiene la menor idea de como solucionar sus problemas de comunicación. Al padre le interesa pero es tan tosco que no sabe como hacerlo mientras que al hijo le importa un bledo resolver este problema, pues le luce indiferente.

A pesar de que estamos viendo en una escena tan sencilla demasiada información que esta implícita detrás de esta parquedad donde aparentemente no está pasando nada, las cosas no funcionan debido a que las escenas se alargan en exceso, como queriendo que sintamos la incomodidad entre ambos personajes pero provocando el efecto adverso: aburrimiento.

Cuando “Cisnes” intenta provocar, ya sea con una escena de masturbación completamente explícita o con la violación de una persona en estado de coma, en vez de que uno se escandalize ante lo grave de la situación que está observando, uno se cuestiona si era necesario relatarnos las escenas de esa forma. La provocación es más bien aburrida, pero nunca gratuita, lo cual ocurre debido a lo mal hilado de las escenas, pues simplemente nos limitamos a observar la dura situación de los personajes y sus malas decisiones.

La trama es dura, pero sencilla en su planteamiento. Manuel y su padre Tarso viajan de Portugal a Berlín para cuidar de su madre, quien ha quedado en estado de coma tras una dura quimioterapia y a la cual Manuel no ha visto desde que él tenía tres años. La madre se encuentra internada en un hospital, asi que Manuel y Tarso se hospedan en el departamento de ella mientras van a visitarla.

A Manuel no le interesa mucho visitar a su mamá en el hospital, sino andar en patineta, escuchar hip-hop y pasar el rato con los chicos de su edad. A su padre le consterna esta indiferencia, pues parece afectarle ver a su ex-mujer en ese estado y que a su hijo no le interese. Ante esta atmósfera tan fría, acentuada por el invierno alemán, era de esperarse que la película resultara de la misma forma, una cinta gélida con personajes muertos en vida que transpiran nulas emociones y peligrosos deseos ante la ociosidad de la vida que están llevando.

Esta misma falta de comunicación e imposibilidad de relacionarse se reflejan cuando la compañera de su mamá, la enigmática Kim aparece en el departamento. Casi como un fantasma del cual el padre acepta su presencia sin intentar siquiera decir un simple hola, el hijo parece sentirse atraído en principio. Aunque después se orina en su presencia sin ningún dejo de pudor mientras ella duerme plácidamente en la tina, en otra escena que intenta provocar pues nos enteramos de un aspecto importante de esta chica casi fantasmal.

Ella sólo sirve para detonar los instintos de un joven de 17 años que está descubriendo su naturaleza sexual y para acentuar la tosquedad del padre, quien no solo es incapaz de comunicarse con su hijo, sino con cualquier otra persona, pero quien al menos luce más interesado en intentar lidiar con el problema, mientras que Manuel simplemente parece buscar un escape al sentirse en un lugar al cual no pertenece.

Asi, los dos protagonistas se mueven en torno al eje de la madre, a quien vemos también en una escena perturbadora ser cuidada por el personal del hospital, quienes la bañan y cambian de posición. Es de esperarse que en algún momento la historia detone y este ritmo de vida triste, ante el tener que cuidar de un familiar enfermo, provoque que estos personajes tengan que expresar, si bien de formas poco sanas, algún atisbo de emoción, aunque estas sean instintivas y primitivas. Es en esos instantes cuando los personajes transpiran en los que “Cisnes” tiene sus mejores momentos.

Uno se sigue cuestionando en que hospital permiten a chicos deambular en patineta con tanta displicencia y como las escenas pudieron filmarse sin llegar al extremo del aburrimiento, pero lo que sorprende es que a pesar de lo duro de lo que acontece en situaciones que parecerían imperdonables, al final haya un atisbo de optimismo en búsqueda de una solución, aunque sea con el simple gesto de volver a casa.


This movie is a miss


viernes, 6 de enero de 2012

El cine del fin del mundo > Siempre el mismo día (One Day)

The Unbearable Lightness of Friendship 

 En "Siempre el mismo día" (One Day), Lone Scherfig, directora de la aclamada "Enseñanza de vida" (An education), propone algo sumamente arriesgado: un melodrama que pone al espectador siempre por encima de los personajes y que no teme ser punzante a pesar de que pudiera resultar engañosamente complaciente.

Su guionista David Nicholls, quien adapta su propia novela, nos propone algo mas o menos similar a la también lograda "El último día que vi a mi padre" (When Did You Last See Your Father?): un melodrama donde los sentimientos pueden palparse aunque sus personajes no sepan como exteriorizarlos.

En "Enseñanza de vida", había un melodrama de crecimiento que funcionaba por su cuidado diseño de cinta de época (ubicada en los 60´s) y un gran reparto. Era un melodrama diseñado para ganar premios y permitir el lucimiento de todos sus actores. En esencia la trama trataba de una chica "inteligente" que se enamoraba del sujeto equivocado, pero que no se daba cuenta de ello debido al impacto que produce en una chica conocer a un hombre de mundo. Era una cuidada propuesta que sin embargo pecaba de convencional, pero agradabla al espectador porque sus personajes resultaban encantadores y carismáticos, sobretodo por las logradas actuaciones, especialmente de su protagonista, la oscareable Carey Mulligan y el simpático Alfred Molina como un "exigente" padre de ideas retrógradas.

En "Siempre el mismo día", estamos viendo básicamente la misma historia, una chica "inteligente" que se enamora del chico equivocado: un tipo egoísta, mujeriego y que no puede estar sobrio. Pero la protagonista no puede evitar lo que siente, pues el tipo en cuestión es el chico del que se enamoró en la universidad y el que se convertiría en su mejor amigo. A pesar de las similitudes, "Enseñanza de vida" y "Siempre el mismo día" tienen enfoques completamente diferentes, pues aquí Lone Scherfig no luce ni remotamente interesada en ganar premios y complacer a la crítica o al público, sino en contar un melodrama agridulce que explora parte de esa amistad a través de los años de manera punzante, sin temer incomodar o irritar al espectador ante las decisiones erróneas de los personajes.

El hecho de que sepamos lo que sucede a nivel emocional  en los protagonistas y que sus decisiones son equivocadas nos pone siempre por encima de los personajes y cualquier película que haga eso siempre toma el riesgo de resultar molesta. No es una deficiencia en sí, pero si una decisión que la directora logra sortear con gracia, pues su buen entendimiento de los sentimientos femeninos llevan la historia de forma que le creemos a la protagonista que no puede evitar estar enamorada de ese chico que sabemos que no le conviene:  el amor como un acto que no se decide voluntariamente.

A partir de una estructura sumamente interesante, vemos sólo fragmentos de esa relación. Comenzamos en un 15 de julio de 2006 para luego dar vuelta en reversa y llegar al 15 de julio de 1988, fecha en que los protagonistas se conocen al graduarse de la universidad y deciden pasar la noche juntos. Ante la torpeza del encuentro, deciden convertirse en amigos. A partir de aquí veremos la evolución de la relación pasando al 15 de julio de los siguientes años. No vemos más allá, vemos sólo lo que ocurre el 15 de julio de cada año entre este par hasta llegar a la fecha prometida: 15 de julio de 2006. 

Aquí hay otro riesgo que aplaudirle a la directora, pues ya sea que sea confianza extrema en el espectador o que simplemente no le importe mucho lo que uno piense, cuenta su historia de tal manera que no tenemos más contexto que lo que ocurre en esos días y uno tiene que imaginar lo que va ocurriendo entre estos dos en medio de estos años para tratar de entender que estamos viendo los momentos malos en este día en particular y que son los momentos que no vemos los que hacen que la relación se mantenga a pesar de la turbulencia.

No es un vehículo de lucimiento para los actores como la anterior cinta de Scherfig, pues aquí ella controla a Anne Hathaway y Jim Sturgess de tal manera que nos caen más mal que bien, pero todo ello en beneficio de la historia. Cierto, hay ciertos matices que los actores pudieron mejorar, como Anne Hathaway quien comienza con un adictivo acento británico y lo va perdiendo conforme su personaje envejece. Hathaway sin embargo lo hace bien cuando su personaje refleja esa tímida inseguridad que disfraza con un sarcástico humor. Jim Sturgess está bastante bien controlado como un patán exitoso que se va perdiendo dentro de su propia fama como conductor de un programa musical. La siempre confiable Patricia Clarkson, esa si simplemente aprovecha su encanto y un sutil Rafe Spall no desmerece como un resignado comediante incapaz de hacer reír, al que no lequeda más remedio que ser el premio de consolación de la protagonista.

El diseño de época también es poco cuidadoso pero particularmente eficiente, nuevamente como para recalcar que no hay interés en ganar premios. La década de los noventas es retratada con la simpleza de colocar un programa musical británico y algunas canciones que nos brindan el espíritu de cada año, como cuando suena "The Rhythm of the Night" de Corona y sabemos en que año estamos sin complicaciones. Lo mismo ocurre con los actores quienes cambian de edad con simples cortes de cabello que resaltan ciertas características de sus rostros.

Y la banda sonora se toma como un vals no asumido al que se le quita su acompañamiento de tres cuartos, como para reflejar el amor que no asumen los personajes a través de los años. La buena mano de la directora hace que anticipemos lo que sucederá en los momentos adecuados para poder crear impacto cuando esto sucede. No es que la historia se vuelva predecible, sino que ella lo hace predecible en el momento justo.  Y los momentos de humor siempre tienen cierta acidez, ensañándose con algún personaje.

Siempre asumiéndose como una historia agridulce que no pierde el sentido romántico, pero que es cruel con todos sus personajes, "Siempre el mismo día" es un melodrama en comunión con el más logrado drama "Triste San Valentín" (Blue Valentine), pues vemos fragmentos que van deconstruyendo una relación que no puede terminar bien, ¿o sí?.

Y si bien hay años mejores que otros, días más interesantes y 15 de julios donde no pasa absolutamente nada importante que hasta olvidamos recordar, como en la vida misma, "Siempre el mismo día" alcanza las notas correctas, pues dentro de esa crueldad muestra un honesto optimismo que puede entenderse como complaciente, pero ante la crueldad de la vida y de las relaciones con las personas que amamos, a veces sin saber porqué, el optimismo no puede ser complaciente, más bien es la única alternativa.

This movie is a hit