viernes, 25 de enero de 2013

El cine del fin del mundo > Alps: Los Suplantadores (Αλπεις)

MAYBE YOU’RE JUST LIKE MY MOTHER

El griego Giorgos Lanthimos parece querer convertirse en un experto en lo que yo llamo performances cinematográficos: donde uno observa a los protagonistas realizar lo que sería el equivalente a un pequeño acto de circo. Estas  muestras escénicas se imponen sobre el relato, pues es la forma en que se va contando todo la que parece interesarle más a Lanthinos: las extrañas acciones de sus personajes quienes nos brindan un show cuasi-callejero en cada toma y a partir de ahí se construye la historia.
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“Alps: Los Suplantadores” (Αλπεις) no busca ser la excepción y comienza justamente con uno de estos actos circenses mostrándonos a una chica gimnasta haciendo machincuepas poco antes de comenzar a reclamarle a su entrenador, quien no la deja entrenar usando música pop porque quesque no está preparada, que su nivel está más como para bailar musica clásica y que mejor ni le reclame o se la agarra a trompadas.
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Ante este tono bizarro de la escena inicial uno ya entiende como se contarán las cosas y no queda mas que decifrar que es lo que se contará, lo cual no es menos extraño. La historia habla de una sociedad secreta, casi teatral, que se dedica a suplantar gente. O más bien, a suplantar a quien ha muerto recientemente para asi ayudarle a sus familiares a superar el duelo de la partida del ser querido.
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Asi es como seguimos a una enfermera, quien podría suplantar sin problemas a Tiaré Scanda sin que nadie se dé cuenta, la cual es parte de este extraño grupo que se nombran asi mismos como montañas imponentes, pues ellos pueden suplantar a quien sea, pero ellos son irremplazables.  Que monte Ararat ni que nada, el arca de Noé debió caer en otro lado.
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Ante estos aires de grandeza, la enfermera protagonista es a la que observamos muy en su papel. El exigente entrenador, la sumisa gimnasta y el estricto líder quien trabaja como conductor de una ambulancia son los otros miembros. El grupo investiga a detalle hasta cual era el actor favorito del difunto (comenzando con las estrellas más obvias), la frase exacta que hay que decir durante el sexo y a base de repetición encarnarán el papel del ser querido que ha partido hacia otra vida, reemplazo del  cual los familiares aceptan con extraño gusto.
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¿Qué tan sano o ético es?. Eso no importa mucho, hay que hacerlo porque sólo ellos pueden hacerlo. La clandestina sociedad parece tener reglas muy estrictas y este juego de rol inevitablemente podría llevarlos a mal término, lo sabemos. Ahí está el interés de cada escena, en ver en que momento las cosas se saldrán de control.
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En algún ensayo los dos hombres se burlarán de la novata gimnasta por tratar de suplantar a quien no debe mientras la chica experta comienza a perderse entre sus personajes. Los otros dos hacen de padrotes como para demostrar que estos griegos son bien crueles.

Uno se pregunta hacia el final: "¿No que no se podía suplantar gente viva?". Es un performance sobre aquellos que encuentran duelo en la mentira, pero uno bastante despiadado, acompañado de “popcorn”.
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Como diría Carl Orff, oh fortuna ingrata.

This movie is a circus.

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