domingo, 27 de enero de 2013

El cine del fin del mundo > Boleto al Paraíso

FELICES LOS NORMALES, ESOS SERES EXTRAÑOS
Si uno sabe más o menos de que va “Boleto al Paraíso”, o bien conoce  el título del libro en el que se inspira,  su mal lograda vuelta de tuerca sigue siendo bastante molesta aunque uno ya sepa de antemano que el tema del título del libro saldrá eventualmente tarde o temprano. Uno espera que suceda, pero no así.
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Bebiendo con libertad del manual de la road movie, la extremadamente agradable primera parte contrasta gravemente con la atormentada segunda mitad más propia del melodrama. No habría nada de grave en ello si el director Gerardo Chijona al menos aceptara que la historia se ha convertido con ese giro de tuerca en un relato tremendista y lo contara con el tono adecuado. Pero al negarse al darle al relato el tono de drama y al no encontrar una forma armónica de llevarnos en esa transición que toma la cinta de road movie a melodrama,  todo comienza a ir en franca decadencia.
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En una notable primera mitad, nos presentan a la joven Eunice, quien es acusada de robar dinero a una de las compañeras de la escuela por lo cual la maestra habla con su padre mientras esta niña devuelve el dinero. Más pronto que tarde uno se entera de que Eunice está siendo abusada sexualmente por su padre, por lo que Eunice termina huyendo de casa mientras será perseguida por este violento sujeto enfermo.
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Del otro lado, vemos a un trío de jóvenes asaltando un local donde roban fármacos para usarlos de manera recreativa y venderlos para sacar algo de dinero. Acto seguido vemos que estos jóvenes están planeando ir a un concierto de rock en la Habana, vender los fármacos y no contarle el plan a la integrante femenina del trío. De inmediato ya sabemos que tanto Eunice como los jóvenes tienen bastante en común, asi que suponemos que será cuestión de tiempo para que se encuentren y suponemos bien.
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La escena donde se encuentran resulta un punto alto del filme, el trío de jóvenes canta a capella una canción de heavy metal mientras Eunice observa del otro lado del parque desde la banca en la que se ha quedado dormida. Alejandro, un miembro del trío, le echa un ojo a Eunice y se acerca para realizar el esperado ligue pero algo interrumpe su acercamiento en una escena tan ingeniosa como graciosa. Este tipo de escenas son constantes en la susodicha primera parte, desde un hilarante rescate de damisela en concierto de metal atrapada en medio de un mosh pit de slam hasta una escena con pervertido taxista que no debiera ser tan divertida sino perturbadora, por lo que resulta ambas cosas para cada una de las protagonistas.
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Este tipo de consistencia eventualmente se rompe al llegar a lo que la historia realmente quiere contar y ese resulta ser el problema, que lo que se quiere contar termina resultando ser mucho menos interesante que lo que se nos estaba contando. Los agradables personajes hacen un pacto que ya resulta molesto por lo estúpido, pero uno podría aceptarlo tomando en cuenta que la cinta se basa en cierta medida en situaciones reales si se mantuviera con consistencia el humor de sus personajes. Al negarles esa honestidad, pareciera que nos alejaramos de ellos como queriendo no regodearse en su miseria pero provocando el efecto inverso, pues al  alejarnos vemos con más claridad como se sumerjen en ella, pero sin que nos interese lo que les sucede debido a que hemos tomado distancia respecto a sus emociones.
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“Boleto al paraíso” está lejos de ser una mala película pese a su apesumbrada segunda mitad, pero resulta decepcionante por lo que construye y deja ir en aras de contar las cosas de una forma un tanto arbitraria. Hay entusiasmo por contar una historia dura de forma respetuosa, pero falla gravemente al no entender que estas historias deben contarse con más rigor. Si vas a hacer un relato tremendista se necesita hacerlo sin temor a alienar al público cansado de dicho tipo de historias.
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Del lado positivo está el desenfado inicial y el divertimento que hay con la música metalosa, con makeover incluído. Todo el reparto juvenil logra hacer una buena mancuerna, destacando la protagonista Miriel Cejas cuyo rostro logra transmitir esos cambios de tristeza, consternación  y ligera esperanza. Pero más que un trabajo individual son las interacciones entre los jóvenes las que destacan. Sin duda que la historia es bien intencionada y hay decoro al final, pero uno termina deseando que las cosas se contaran de otra forma.

This movie is a miss.

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